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14.1.10

Interpretaciones forzadas

Paula Rego (1935) es una artista portuguesa cuya obra está fuertemente influenciada por el régimen totalitarista de Salazar que vivió en su infancia. Sus obras tienen una gran carga social y política, y es curioso que únicamente represente a mujeres –aunque no busca la belleza. Es una artista contemporánea (no por ello busca ser agradable a los medios) que afirma que el arte nos hace soportar lo insoportable de la vida.
(Personalmente me gusta mucho :3)

Robert Hughes (1938) es un crítico de arte australiano, que de alguna manera busca filtrar el arte contemporáneo, comparándolo muchas veces con movimientos anteriores (en exceso, creo yo o_O) Le gusta el arte que tiene cosas que decir, que no se consuma por ser un valor seguro en el mercado.
(Personalmente estoy de acuerdo con él en algunas –bastantes- cosas, pero no me gusta su manera de decirlas)

La hija del policía es un cuadro de Paula Rego que muestra a una joven limpiando las botas de su padre, policía. La imagen está claramente inspirada en los recuerdos de la infancia de Rego sobre la dictadura lusa. Además, la pintora cuenta que usó a su propia hija como modelo.
"Le dije que apretara el paño sobre la bota y ella lo hizo. Y funcionó. Le dije que apretara y funcionó"





Hechas las presentaciones, transcribo un trozo (de memoria, así que ni de coña es exacto) sobre la entrevista que Hughes le hace a Rego en su documental El impacto de lo nuevo – 25 años después. (¡Un documental que no encontrarás ni en youtube!)

Hughes: ¿qué idea transmite para ti este cuadro? ¿Qué querías expresar?
Rego: sumisión. Obediencia. Ignorancia tal vez. Respeto. Es una chica que limpia las botas de su padre porque él se lo ha mandado, y lo convierte en la tarea más digna del mundo. Está orgullosa.
(Silencio)
Hughes: ¿...incesto?
(Rego cambia la expresión, parece que esté a punto de replicarle. Pero dura solo un momento, le sostiene la mirada y sonríe)
Rego: no quería decir eso cuando lo pinté. Puede que sea otra interpretación. Distinta a la mía. No es la intención que llevaba en un principio.
Hughes: supongo que la interpretación de un cuadro va cambiando con el tiempo, con la opinión de las personas que lo ven. La interpretación del resto. Incesto...
Rego: ...supongo.

6.10.09

Ponme precio.

Hoy en clase de Análisis hemos estado comentando una cosa a la que llevo dándole vueltas toda la tarde. Y es el precio. El precio del arte, digo.

Esta mañana, durante las presentaciones (teníamos que presentarnos nosotros y llevar algo de nuestra obra y hablar de ella), una chica ha comentado en clase que solía regalar sus dibujos. Los regalaba a sus amigos, a la gente en la que había estado pensando mientras dibujaba. Y ojalá no lo hubiera dicho, porque eso le hecho quedar como una idiota que va regalando por ahí sus dibujos sin cobrar por ellos. Yo he flipado bastante.

¿Qué pasa? ¿Si no te pagan, no se valora? ¿Si regalas un dibujo o un cuadro, estás haciéndolo porque te ha quedado mal, porque es feo, porque es algo de lo que te quieres deshacer, que quieres encasquetar a otra persona? ¿Estás haciéndolo porque valoras tan poco tu obra que no le pones precio siquiera?

Soy incapaz de verlo así.

Sé que sueno muy ingenua y que dentro de unos años quizás me parezca una GRAN pollez lo que estoy diciendo ahora, pero es que no me gusta pensar así. El panadero no te regala el pan, pero no hace falta ningún proceso intelectual ni creativo ni nada especial para producir una barra de pan. No la ha hecho para nadie, no la ha cocido pensando en alguien especial.

Y vale, hoy en día nadie regala nada, pero hay una gran diferencia.

Si a mí me encargan un dibujo (como Akiu, que me ha hecho un encargo), yo le pongo precio. Y le cobro. Porque me lo han pedido, porque estoy haciendo algo que cuesta, obviamente, un esfuerzo y un gasto de material. Pero si hago un dibujo, sin que nadie me lo encargue y sin que nadie me lo diga, con el mismo esfuerzo, con los mismos gastos de material, y me da la gana regalarlo porque quiero que lo tenga una persona en concreto, ¿qué tiene de malo?

¡Pues que no me está pagando! ¡No está apoyando mi producción artística! Y no te creas que yo soy mejor, porque lo que pasa es que tengo muy baja consideración de mi obra.

¡Terror, fatalidad, desesperación!

En realidad regalar algo así (regalar un cuadro o un dibujo o una escultura de mármol, yo que sé) es un gesto que implica más egoísmo por parte del que da que por parte de quien recibe. Porque al estar regalando tu obra, tu visión del mundo, ese pedacito de ti, estás de alguna manera autocomplaciéndote, sintiendo que estás poniendo en su lugar la pieza que habías creado para que encajara ahí. No sé si me explico. Creo que no xD

Yo hago un dibujo pensando en María (hago muchos dibujos pensando en María). Los tengo, los escaneo, los enseño. Pero hasta que no se los doy a ella, no están completos. Porque son suyos. De la misma manera que he hecho cuadros a gente con la que sabía que no iba a volver a tener contacto, pero se los he dado igualmente. Porque yo necesitaba dárselos, yo quería que los tuvieran, que esa parte de mí estuviera allí con ellas. Sé que hay otras maneras de llegar a la gente sin tener que entregar el soporte físico, pero de alguna manera, para mí, si lo que hago es para alguien o es pensando en alguien y tengo la oportunidad de dárselo y acabar el proceso, "cerrar" el círculo, lo hago.

Y me quedo con la experiencia.